19
Nov
09

Silent Hill: El Terror en estado puro

Coincidiendo con el lanzamiento del ya publicado “Silent Hill Origins” para la consola PlayStation 2, y conocedores del gran interés que en vosotros, los lectores, despierta esta terrorífica y fascinante saga, desde Mundo Gamers hemos decidido llevar a cabo un artículo especial, en el cual vamos a repasar la ya considerablemente larga historia de esta serie. No en vano, así también los usuarios menos experimentados serán capaces de ponerse al día en ella, con vistas al próximo “Silent Hill 5”, el cual aterrizará en las máquinas de nueva generación PS3 y Xbox 360 dentro de poco.

El comienzo del mal

No se puede decir que el juego “Silent Hill” (Konami, 1999) inventara el género llamado Survival Horror, puesto que ya antes de él habían visto la luz clásicos de la talla de “Resident Evil” o “Alone in the Dark”, quienes previamente se habían ocupado de sentar las bases de este estilo de juegos. Por el contrario, sí resultaría injusto negar que “Silent Hill” también supuso una cierta revolución en la industria consolera.

Para empezar, la terrorífica obra de Konami se encargó de introducir un nuevo miedo en nuestras máquinas domésticas de entretenimiento: el psicológico. Así, los responsables del juego dejaban a un lado la inspiración tradicional encontrada por otros autores en zombis o monstruos típicos, y tomaban influencias y características más repetidas en el cine japonés, como maldiciones y miedos internos. Ésa era –y ha seguido siendo- la esencia de “Silent Hill”: un lugar maldito, imposible, donde resulta difícil saber donde empieza la realidad y acaban los sueños, un sitio en el cual el jugador se siente indefenso, desconocedor del origen de sus miedos y de que nueva pesadilla encontrará al girar una próxima esquina.



Ahí vemos una típica criatura del juego.

La primera vez que visitamos este terrible pueblo fue en PSOne. Fue entonces cuando, en la piel de Harry Mason, caminamos originalmente por las misteriosas calles cubiertas de la extraña niebla típica de la saga, y nos enfrentamos a los secretos escondidos en lo más profundo de aquel siniestro lugar. Con respecto a la historia, ésta se encargaba a su vez de contarnos la desaparición de una niña (la hija de Harry, Cheryl), quien se había internado en las silenciosas calles de Silent Hill. Finalmente acabaríamos descubriendo la relación entre los protagonistas del juego y el pueblo, así como la historia y el pasado del mismo.

Así, sin ser ningún prodigio técnico, el trabajo de Konami supuso un sopló de aire fresco dentro de los survivals, agradando de sobremanera a los usuarios de Sony y alcanzando con ello un éxito inmediato en todo el mundo. No en vano, este primer “Silent Hill” ha servido de base para el film norteamericano estrenado en 2006 y dirigido por Christopher Gans. Además también inspiró el título de GBA “Play Novel”, una especie de aventura conversacional que nunca salió de Japón.

Regreso al pueblo maldito

Por supuesto, las secuelas no se hicieron esperar. Por lo tanto, en 2001 veía la luz “Silent Hill 2”, la primera continuación del clásico de PSOne, esta vez aparecido para la segunda consola de Sony. En este juego nos encontrábamos con una historia verdaderamente dramática y profunda, dentro de la cual el protagonista de turno, James Sundarland, recibía una nota de su difunta esposa, quien–decía la carta- se hallaba en el misterioso pueblo de Silent Hill. Por supuesto, el hombre no tardó en ir a su encuentro, comenzando así la aventura.



Una imagen del film, el cual estuvo dirigido por Christopher Gans.

Técnicamente, el cambio de generación le sentó muy bien a la saga, puesto que en esta segunda parte se podían apreciar cambios bastante positivos en relación a la obra original. Por ello, los nuevos gráficos ayudaron, sin duda, a incrementar las sensaciones de angustia e inquietud propias de los discos de terror.

En “Silent Hill 3” (2003) la serie regresó –argumentalmente hablando- a los inicios de la misma. De esta manera, el título estaba situado cronológicamente después de la primera aventura de PSOne, manteniendo incluso sus personajes vínculos directos con los de aquél. Sin ir más lejos, la protagonista, Heather, se supone la hija del anteriormente citado protagonista de “Silent Hill”, Harry Mason.

Silent Hill 3, para muchos el mejor de toda la saga.Para muchos, esta tercera parte es la mejor de toda la saga en casi todos lo sentidos. En cualquier caso, y sin entrar en valoraciones tan contundentes, sí es cierto que tanto a nivel de trama, como técnico, se trató de un gran título, especialmente recomendable para cualquier aficionado a los juegos de miedo.

Tan sólo un año después de poder disfrutar de las aventuras de Heather Mason, Konami sacó a la venta la cuarta entrega de su beneficiosa franquicia, esta vez bajo el misterioso título de “The Room”. No en vano, en esta ocasión el juego se desarrollaba dentro de un angustioso apartamento, del cual nos resultaba imposible escapar por medios tradicionales. Por supuesto, el agobiante lugar estaba vinculado, tal y como descubriríamos más adelante, al pueblo de Silent Hill.



Nuestra primera visita al pueblo maldito.

Así pues, a pesar de su conseguida trama y su más que correcta realización técnica, “Silent Hill 4” despertó ciertas críticas en los aficionados –no tanto en los especialistas en videojuegos-, quienes reprocharon el desarrollo un tanto repetitivo del producto. ¿Estaba empezando a agotársele la formula del éxito a Konami?

Nuevos tiempos, miedos conocidos

Desde la llegada de las nuevas consolas –ahora ya actuales y más que asentadas-, la serie ha continuado completamente de actualidad, despertando el mismo interés por parte del público que siempre. Para empezar, ha sido la portátil de Sony, PSP, la encargada de continuar la serie, con una digna entrega capaz de poner los pelos de punta incluso en formato de bolsillo. Así, “Silent Hill Origins” pasó a ser, junto con otros títulos como “Chains of Olympus” o “Castlevania: Dracula X”, uno de los mejores juegos de la consola, así como uno de los primeros en aprovechar todo su potencial, que no es poco.

Da miedo, ¿Eh?

Por ello, debido al éxito y a la calidad del título, Sony vio conveniente adaptar la obra a su eterna consola PlayStation 2, en una aventura calcada a la original de PSP. Pero no acaba ahí la cosa, pues, tal y como decíamos al principio de este artículo, el particular universo de “Silent Hill” llegará hasta la nueva generación, a las consolas PS3 y Xbox 360. Sin duda, se tratará de un lanzamiento muy importante dentro de la serie, puesto que de su calidad y su éxito dependerá en gran medida el futuro de la misma.

Por último, tampoco conviene olvidar que la saga de Konami ha debutado con buena fortuna en otros medios, como demuestran los comic basados en la franquicia o la película de imagen real que antes hemos nombrado. Además la compañía nipona también ha anunciado una máquina recreativa, con la cual pretende llevar a los salones arcade –al menos a los japoneses- todo el terror de “Silent Hill”. Sin duda, ejemplos más que significativos que dejan ver la grandeza y la repercusión de esta obra. Ahora, por el momento, sólo podemos disfrutar de nuevo del notable “Origins”, esta vez en una consola de sobremesa, y esperar a la nueva entrega de la saga. Esperemos que ésta cumpla con las expectativas y haga realidad una vez más los deseos de todos los usuarios ansiosos de pasar miedo.

Nuevo trailer de Silent

Hill 5 Homecoming

09
Nov
09

El fantasma de blockbuster

E l siguiente video se muestra que supuestamente es la acción de Poltergeist filmado por las cámaras de seguridad de un Blockbuster (cadena de videoclubs a nivel mundial). Si bien al carecer de más datos no podemos afirmar que el video sea verdadero o tan solo una broma, la reacción del empleado es la más lógica y natural ante un efecto paranormal como el que supuestamente presenciamos, asustándose y abandonando el lugar tras observar como empiezan a caer películas de video sin explicación alguna y cada vez mayor número de ellas simultaneamente.

09
Nov
09

La Llegada a la Luna ¿Fraude o Realidad?


Todas las fotografías tienen un común, no se puede apreciar estrellas en ellas.
La Llegada a la Luna ¿Fraude o Realidad?

La llegada del hombre a la Luna fue sin duda uno de los mayores logros de la humanidad en la historia actual, sin embargo existen dudas fundamentadas que podrían desvelar que esta incursión del hombre a la Luna no se realizó en las fechas que todo el mundo conocemos. Remontémonos a esa época y comprobemos cuales pudieron ser las causas de este “montaje”.

La Rivalidad

En plena guerra fría la rivalidad entre la extinta U.R.S.S y los E.E.U.U. era patente en todos los ámbitos, la carrera espacial no lo era menos. El afán de demostrar cual era la primera potencia les embarcaba en una carrera frenética por “llegar” antes que el rival a cumplir sus objetivos, no valía con conseguir un viaje espacial o conseguir llegar y regresar de la Luna, se tenía que hacer antes que la otra potencia.

En esto la U.R.S.S. estaba ganando ventaja, el 4 de octubre de 1957, los rusos consiguen poner en órbita el primer ingenio humano alrededor de la Tierra. El satélite artificial Sputnik era una esfera de aluminio de poco más de medio metro de diámetro y 83 Kg. de peso que apenas contenía dos medidores de temperatura y otro de electrones pero que cumplió perfectamente su misión de orbitar la Tierra y machacar el orgullo estadounidense.

Cuando los estadounidenses intentan reponerse lanzando el Vanguard I, obtienen un muy televisado y comentado fracaso al desplomarse el lanzador apenas a unos metros del suelo. Mientras, los rusos han colocado a la perrita Laika en el espacio, ostentando los títulos de primer ser vivo terrestre en el espacio exterior y de primera víctima por falta de oxígeno de la carrera espacial.

Los rusos son los primeros en conseguir mandar un hombre al espacio, el 12 de abril de 1961 consiguen colocar a Yuri Gagarin a una órbita entre los 181 y los 327 kilómetros de altitud durante 108 minutos.

En 1966, la Lunik 2 soviética consigue alunizar y, tras desplegar sus antenas, retransmite las primeras imágenes directas de la superficie lunar

Los estadounidenses con la moral por los suelos deciden jugarse el todo por el todo y su presidente mediante un comunicado televisado promete a los americanos que centrarán todos sus esfuerzos en conseguir enviar al primer hombre a la Luna.

El “Plan B” y Primeros Misterios

Bajo este ambiente de presión se veían muy forzados a conseguir resultados y estudiosos del tema aseguran que se vieron obligados a idear un “Plan B”, este se basaría en realizar unas filmaciones en un estudio de Holliwood, en los que la NASA simularía una hipotética llegada a la Luna que en caso de no producirse mostrarían en televisión para no hacer publico otro fracaso mas.

Muchos eruditos del tema afirman que la tecnología de la época no estaba suficientemente avanzada para un logro así, los ordenadores de la época apenas tenían 64Kb de memoria y se “colgaban” con demasiada frecuencia, tampoco se tenían datos exactos del lugar donde se iba a alunizar, se trataba de una misión suicida.


En la Luna no hay viento luego las banderas no pueden ondear, únicamente caerían por el efecto de la gravedad.
El Alunizaje

No deja de sorprender tampoco el breve espacio de tiempo que los astronautas permanecieron en la superficie lunar, la misión estaba programada para tres días de estancia y su “paseo” lunar se redujo a tan solo 2 horas, a esto añadir que la vuelta se realizó con mucha antelación a lo planeado, tan solo 21 horas en total sobre la superficie lunar.

¿Como es posible que desde la llegada hasta la incursión a pie transcurrieran 7 horas? ¿No hace suponer que el paseo lunar fue mas largo del que nos explicaron?

La versión oficial es que los astronautas tuvieron dudas sobre la capacidad de la superficie lunar de aguantar sus pesos sin hundirse ¿Acaso el modulo lunar con ellos dentro no pesaba mas?.


Tres anomalían en una misma foto (leer misteriosas sombras).
Detalles Fotográficos Inexplicables

Ausencia de Estrellas: En el testimonio de todos los astronautas hay un denominador común, “el cielo parecía una mar de estrellas”, no es extraño entonces que en ninguna fotografía aparezca una sola estrella, sin contaminación ni nubes deberían verse las estrellas sin dificultad. La explicación de la NASA es muy simple debido a los grandes reflejos que producían tanto la superficie lunar como los trajes de los astronautas se usaron cámaras con una lente preparada para aguantar esos fuertes brillos, la explicación parece valida, salvo que se sea un fotógrafo experto y se conozca el uso de esas lentes y como la imagen pierde nitidez, cosa que no sucede en ninguna fotografía incluso se puede ver con todo detalle la palabra “UNITED STATES” en la bandera estadounidense en partes que con una solo fuente de luz, el Sol, deberían parecer como una zona sombreada.

Misteriosas Banderas ondeantes: La Luna carece de vientos, es un ambiente de tranquilidad, no existe fuerza alguna que pueda hacer ondear una bandera ¿Como es posible entonces que aparezca tan repetidamente el símbolo americano ondeando como si existiese un fuerte viento?

Misteriosas Sombras: Existen gran número de fotografías en las que sucede un caso muy extraño, las sombras no aparecen de forma paralela, esto quiere decir que existía mas de una fuente de luz.

Cosa completamente imposible ya que las incursiones lunares nunca tuvieron más apoyo luminoso que el del Sol y este solo generaría sombras en una dirección. En la fotografía adjunta se puede observar un caso, en el casco aparecen sombras en distintas direcciones. Esta foto además muestra dos anomalías mas:

-La foto fue tomada por su compañero que estaba de rodillas frente a él, ¿Como es posible que aparezcan detalles de la parte alta del casco? se debería tener una visión como “desde abajo” y nunca se podría ver la parte superior del casco.

-El contenedor que muestra el astronauta se observa con gran nitidez y con abundantes brillos a pesar de que debería mostrarse como una zona sombreada…

Pisadas debajo del Modulo espacial: ¿Como es posible que se puedan apreciar en algunas fotografías pisadas debajo del Modulo que les propulsó? Incluso si un astronauta se hubiese metido debajo para hacer alguna comprobación, toda la arena y polvo que pudiese haber debajo del modulo lunar se habría levantado debido a la fuerza de sus reactores al aterrizar.

Fotos distintas con idénticos accidentes geográficos: Se pueden observar varias fotografías con idénticos accidentes geográficos, esto es del todo imposible porque cada incursión en la Luna se “posó” en una zona distinta del satélite.

Marcador de la Cámara por debajo de la Imagen: Otro efecto que se produce en varias fotografías es que el marcador de la cámara queda por debajo de la imagen, como si estuviese superpuesta la imagen, esto es del todo imposible y solo se puede producir cuando se pega “algo” sobre una fotografía ya que el marcador es una cruz ajena a la imagen que solo sirve para encuadrar la imagen.


Es imposible que el marcador de la cámara quede por debajo de la imagen..
Conclusión

A la vista de estas evidencias solo quedan unas pocas posibles soluciones:

- El hombre no llegó a la Luna y se trata de tan solo un montaje en un estudio de cine que pretendía enervar es espíritu patriótico americano.

- Las imágenes fueron retocadas sobre las originales para ocultar algo o tal vez para mostrar símbolos patrióticos.

- La continuidad en los “cortes” en la emisión y la sorpresa que mostraron los técnicos de la NASA en determinadas filmaciones que decidieron censurar nos hace pensar que se nos oculto parte de la información, información que se “tapo” en fotografías y videos haciendo un montaje.

- Y lo más importante: ¿Por qué se suspendieron los vuelos tripulados a la Luna en el principio de la década de los 70? ¿A que se debe que ningún hombre haya vuelto a pisar la Luna después de 1972?

Estas dudas siempre quedarán en nuestra mente…

09
Nov
09

La cruz invertida


La crucifixión de San Pedro.
La Acepción Religiosa

La cruz invertida es originalmente uno de los símbolos claves en la Iglesia Católica porque San Pedro murió en una Cruz con la cabeza hacia abajo.Sabemos que San Pedro dijo que él no era digno de morir como su maestro en una Cruz, que si así lo hiciese, esta debería ser una cruz invertida pues no se consideraba merecedor del “privilegio” de morir como su Señor Jesucristo. De este modo la cruz invertida pasó (catolicamente hablando) a ser un símbolo de humildad del Apóstol Pedro.

Este dato lo obtenemos de las obras de Tertuliano a fines del siglo segundo y por Orígenes (en Eusebio, “Hist. Eccl.”, II, i). Orígenes sostiene que: “Pedro fue crucificado en Roma con su cabeza hacia abajo, como él mismo había deseado sufrir”.

Al morir en una Cruz Invertida esta pasó a ser un símbolo de San Pedro, Pedro fue el primer Papa ya que recibió la suprema potestad pontificia del mismo Jesucristo, por este motivo la silla donde esta sentado el Papa en el Monte de las Bienaventuranzas muestra una Cruz Invertida en su respaldo, el Papa es el sucesor de San Pedro.

Esto generó controversias cuando personas desinformadas observaron imágenes en las que el Papa Juan Pablo II aparecía sentado en dicha silla con una cruz invertida a sus espaldas, rápidamente empezó a circular la idea de que el Papa vigente era el mismisimo Anticristo. Cuando realmente representaba el legado que San Pedro había dejado al ser la piedra angular sobre la que se fundó la Iglesia Católica.

Si deseas más información sobre la explicación del porque de la Cruz Invertida en la Iglesia Católica y fotografías de obras de arte en la que se muestra la Cruz com símbolo religioso te recomiendo visites este link:

El Papa Juan Pablo II y su sillón… ¿satánico?

La Acepción Satánica

Leída la acepción Católica del simbolismo de la Cruz Invertida no parece tener cabida dentro del Satanismo y parece inexplicable porque se emplea como símbolo satánico esta cruz. La explicación es fácil, el rito satánico es una contraposición del cristiano, en sus misas negras tratan de ridiculizar las misas católicas y frecuentemente varian el orden de sus ceremonias, profanan sus símbolos y entre ellos la propia cruz. Para ello suelen simplemente girar un crucifijo con la imagen de Cristo rotando su cabeza hacia el suelo dejando de este modo una Cruz Invertida.

Como se puede comprobar la inversión de la cruz en este caso se emplea como blasfemia y aversión a Jesucristo y a la Cristiandad. Es por eso que se ha atribuido la imagen de la cruz invertida a este sacrilegio de forma habitual y de una forma generalizada.


Juan Pablo II en su silla papal.
Ejemplos en el arte de Representaciones de la Cruz de San Pedro

Como se pueden ver en algunos de estos ejemplos la Cruz Invertida ha sido empleada como símbolo de la humildad y el sacrificio de San Pedro, con fines meramente religiosos.


Basílica de San Pablo.
El portón central contiene escenas de la vida y muerte de Pedro. Entre ellas la crucifixión cabeza abajo.

Iglesia de St-Pierre-de-la-Tour.
En el tímpano del portal norte se ve la escena de la crucifixión del apóstol san Pedro. Año estimado de la creación de dicha Iglesia 1112.

Tabernáculo en las Grutas Vaticanas. Mandado a construir por el Papa Sixto IV -quien dio el nombre a la Capilla Sixtina- y que se puede ver en las grutas Vaticanas.
Ejemplos de Cruces Invertidas como Símbolos Satánicos

Si bien originalmente la Cruz Invertida apareció como un símbolo del Apostol San Pedro es de uso común su acepción como símbolo anticristiano o satánico. Muchas de las cruces invertidas para resaltar este simbolismo se acompañan de otros símbolos aún más evidentes como pentagramas o imagenes de Cristo en el Crucifijo lo cual acentúa su fin anticristiano.


Para resaltar su simbolismo se acompaña de una serpiente.

El pentagrama invertido acentúa el significado de esta cruz.

Cada uno de sus extremos esta a su vez adornado por una lanza.

La cabeza de Satán adorna una de las aristas de esta Cruz Invertida.

El signo de interrogación pone en duda la deidad de Dios.

Ejemplo de cruz invertida usada como símbolo en contra de la Iglesia.
09
Nov
09

El reino de hades

El Reino de Hades

En la mitologia Griega el nombre de Hades puede prestarse a confusión, porque los antiguos griegos lo utilizaban indistintamente para denominar al dios que reinaba el inframundo y para designar al mundo subterráneo mismo. El Reino de los muertos, buenos o malos, era el lugar donde las almas de estos eran guiadas por el Dios mensajero Hermes para ser juzgadas y conocer su destino final.

El proceso que pasa el espíritu de una persona muerta desde que abandona su cuerpo hasta que es asignado a una región del Hades es el siguiente: cuando un muerto es sepultado Hermes lleva su sombra a las profundidades de la tierra, hasta los umbrales del Hades, un mundo rodeado por ríos de aguas lentas y estancadas, al cual se accede por una caverna. El reino esta rodeado por 4 rios en parte subterráneos, el Estige (rio del odio), el Aqueronte (rio de la aflicción), el Lete (rio del olvido) y el Piriflegetonte (rio del fuego). En la penunbra de las profundidades, el espíritu llega a un ancho rio de aguas turbulentas, entonces alquila una barca conducida por un viejo miserable, siniestro y sombrío que tiene muy mal caracter, el barquero de los infiernos Caronte o Acheron, que tenía por función llevar a las almas de los muertos a través de los ríos que separan el Mundo Subterráneo.

Duro, avaro e inflexible, exigía a las almas de los muertos el pago de un obole (moneda que tradicionalmente se colocaba en la boca del cadaver enterrado) por la travesía que les permitiría cruzar el río. Caronte, el hijo inmortal del Erebo y de la Noche, llevaba las almas de los muertos por el Estige y según otros mitos también por los demás ríos, el barquero no dejaba pasar ni a los vivos ni a los muertos sin sepultura, no permitía que ningun ser vivo subiera a su barca e hiciera la travesía, Hades lo había instruido para que no dejara cruzar el río a ninguno, con todo algunos héroes lograron burlar su vigilancia o convencerlo para que hiciera una excepción a la regla.

Los espíritus guiados por Caronte llegaban entonces al otro lado del caudal, hasta las puertas del Hades, vigiladas por un horrible y gigantesco perro humanoide de tres cabezas y con cola de serpiente, Cerbero. Pese a su aspecto horrible esta bestia no hacía ningún daño a las sombras de los muertos. Según la mitología, Cerbero era hijo de Tifón y Equidma, y era el guardián de los infiernos. El can asesinaba a cualquier ser vivo que se acercara al Reino de los muertos, salvo en contadas ocasiones, así, Orfeo logró dormirlo gracias a los sones de su música, y Eneas lo durmió gracias a una comida especial preparada por la Sibila. En combate, solamente Hércules fue capaz de derrotarle, después de encadenarlo lo llevó hasta Trezena como uno de sus famosos “Trabajos de Hércules”, tras lo cual lo restituyó al infierno. Este ha sido el único periodo en que Cerbero ha abandonado la entrada del reino de Hades.


Caronte Guiando su Barca

Desembarcada la sombra y tras cruzar las Puertas del Hades estas quedaban completamente cerradas (tan sólo pudieron volver a atravesarlas Ulises y Hércules como precio de una batalla, y Orfeo como precio por la pérdida de Eurydice). Los espíritus que llegan al Hades pasan entonces a través del Campo de Asphodel (llanura de Asfódelo), un lugar gris, chato y nebuloso con árboles de ramas inclinadas hacia el suelo. Más allá estan los verdes prados de la Región del Erebo y la laguna Lete o río Leteo, donde ivan a beber los muertos (al beber olvidaban su vida pasada y recuerdos). Más adelante se alzan las torres del Palacio de Hades y Perséfone. Justo antes de llegar a los límites del palacio real, las sombras se detenían en el Palacio de Justícia, en espera del juicio sobre su vida pasada. Un tribunal formado por 3 jueces, Minos, Radamantis (Rhadamanthys) y Éaco (Aecus), elegidos por su gran sabiduría y por la vida ejemplar que habían llevado, sometía a los espíritus recien llegados a un juicio de los actos que habían realizado en vida.

Todos los días los muertos eran llevados a su presencia, según el veredicto de este juicio, los espíritus seguían uno de los siguientes tres caminos o senderos.

Si no son juzgados ni como bondadosos ni como malvados, las almas son enviadas de nuevo por el ramal principal del Estigia hasta las “praderas de los asphodeles” o llanura de Asfódelo, el lugar más frecuentado, porque pocos lograban convencer a los jueces de que tenían derecho a trato distinto. La gran mayoria de las almas, pálidos reflejos de los vivos que fueron, se quedan eternamente en esta zona intermedia. Muchos permanecían en aquel triste lugar donde la noche y el día no eran más que un eterno crepúsculo. Los condenados se pasaban la eternidad dando vueltas sin objeto.

Si en el juicio han sido considerados como bondadosos, entonces son enviados al Elyseo o Campos Elíseos a través del Río Aqueronte, un tranquilo y apacible lugar donde los espíritus viven en felicidad. Entre los difuntos este era el destino de los más afortunados (una minoria), el Elyseo es una región menos sombría con grandes prados cubiertos de flores, un lugar paradisíaco donde los pájaros cantan en los árboles, brilla el sol en un cielo azul de nubes blancas y vaporosas, el son de la música de la flauta o de la lira y la danza alegraban continuamente la vida. No existía la noche, las sombras no necesitan descanso y banqueteaban cada vez que alguien lo deseaba, el vino era abundante pero a nadie le hacía daño. Los que tenían la suerte de llegar gozaban del privilegio de poder volver a la tierra si querían, pero su nueva vida era tan feliz que poquísimos se decidían a dejarla, ni siquiera por un tiempo mínimo. El prudente juez Radamantis gobernaba en los Campos Elíseos.

Por último, si han sido considerados malvados, los espíritus son enviados a la región del Tártaro a través del río Phlegethon, tierra bordeada por una parte de la Estige y situada en las profundidades extremas, donde reina una noche eterna. Los que han cometido los más graves pecados son arrastrados allí, en este siniestro lugar los grandes criminales llevan su suplicio, allí Zeus encerró a los Titanes rebeldes. A la entrada había una enorme puerta de bronce cerrada por dentro, que sólo se abría para recibir a los muertos que ivan llegando. El Tártaro era muy parecido al Infierno de los cristianos, un lugar de penas y condenación eterna reservado a los malvados o aquellos que habían desafiado a los dioses. En las altas murallas que los rodeaban los gritos de angustia resonaban sin cesar.

 

A grandes rasgos, el Hades es recorrido por un gran río llamado el Río Estigia (Styx), formado por aguas negras y emponzoñosas, que desemboca en la Laguna conocida como Estigia, este gran río se compone de varios ramales, de nombres, Aqueronte (Acheronte), río que por dar de beber a los Titanes durante su guerra contra los Olímpicos, fue condenado por Zeus a ser uno de los ríos del reino subterráneo y que atraviesa el Elyseo hasta llegar al Erebus, el Cocytus (Cocito), otro gran río que rodea el inframundo, río afluente del Aqueronte. Sus aguas se forman de las lágrimas de los malos. En sus orillas caminaban errantes las almas de los muertos privados de sepultura que esperaban conocer la decisión de los jueces, relativo al destino que les había sido reservado, y el Río de Fuego conocido como Flegetonte (Phiegethon), que llega hasta el Tártaro, también estaban el Aornes y el río Leteo (Lethe), del cual se decía que si bebías de sus tranquilas aguas se perdía la memoria hasta que bebieras agua de un río que fluya por el Olimpo, y que se encuentra en el borde exterior del Hades, a las mismas puertas. Asimismo el Hades está dividido en cuatro grandes zonas.

Cerbero el Guardian del Reino de los Muertos
El Erebus: Allí se encuentra el palacio de Hades y Persefone, así como el nexo místico que permite el acceso al Olimpo (el Elyseo), cerca del hogar de Caronte, el barquero.

Campos de Asphodeles: Lugar de tránsito de las almas, donde se encuentra la entrada al reino del Hades, y donde se puede encontrar la guarida de Cerbero, el can guardián de los infiernos. Al final de los Campos y entre el Erebus y el Tártaro se encuentra el Palacio del Juicio, donde son juzgados los espíritus de los muertos.

Elyseus: Región cruzada por el Rio Acheronte, zona apacible y donde los espíritus viven en paz.

Tártaro: Zona en la que se ubica el palacio del Tormento, recinto en el que se encuentran encerrados los Titanes, los vengadores, los malvados y algunos seres mitológicos que sufren el castigo de haber ofendido a los dioses, como Tifón, condenado a que las arpías le devoren por haber atacado a los dioses.. allí todos ellos son sometidos a graves penurias y castigos

29
Sep
09

La maldicion de tutankamon

Los tesoros encontrado son incalculables. los Nuevos Hallazgos Recientes estudios han confirmado que al contrario de lo que se suponía hasta ahora Tutankamón no fue asesinado. Su muerte se produjo a causa de una fractura en la pierna, su curación se complicó y causó la muerte debido a una infección o simplemente por una hemorragia interna. Este (el asesinato) era uno de los pilares sobre el que se basaba la leyenda o maldición de este faraón, aún así existen razones para pensar que tal cúmulo de muertes no se deben tan solo a una coincidencia. La Maldición de Tutankamón Por más de 3270 años su cuerpo había quedado oculto a los ojos del mundo. A la codicia y la maldad de la raza humana. Al igual que sus antecesores, Tutankamón había sido enterrado en el Valle denominado de los Reyes. Todos aquellos que reinaron sobre la misteriosa raza descansaban allí en uno u otro lugar. Por siglos el Valle de los Reyes había sido saqueado por todo tipo de maleantes, aventureros, conquistadores y, finalmente; los arqueólogos que deseaban los ocultos tesoros del lugar. El valle fue saqueado de una forma tal que sus paredes graníticas parecían un paisaje escapado de la Luna. Se llegó al convencimiento de que todos los Faraones habían rendido sus secretos a la Humanidad en una u otra forma. Pero aún quedaba una… Tutankamón. Muerto en plena adolescencia en el año 1340 antes de Cristo, nadie sabía con exactitud en donde se hallaba su tumba. Howard Carter se encontraba trabajando para el gobierno de Egipto como Inspector General del Departamento de Antigüedades. Había dedicado casi la totalidad de su vida científica a la tarea que le llevaba de la mano. El descubrimiento y conservación de los tesoros escondidos en las tumbas reales. Uno tras otro los arqueólogos que buscaban la tumba de Tutankamón se dieron por vencidos. Liquidaban sus expediciones y volvían a sus tierras y a sus Universidades contando lo que podía haber sido. Solo uno permaneció expectante. Howard Carter estaba decidido a develar el misterio del Faraón adolescente. Desde 1917 se dedicó a excavar en los restos de los otros arqueólogos. No teniendo el capital suficiente, muchas veces él mismo tenía que emprender la tarea con algún estudiante, discípulo u obrero mal pagado. Excavaba en los sitios en que se había excavado con anterioridad por dos motivos. Primeramente porque de esta forma se ahorraba en mano de obra y por otra porque ya había camino adelantado en las excavaciones abandonadas. Era un juego rutinario pero que podía rendir frutos. La principal ventaja de Carter era su profesión. Residiendo en Egipto, trabajando para el gobierno tenía todo el tiempo del mundo para finalizar su tarea (si lograba el éxito). Los informes mostraban que, efectivamente; la tumba de Tutankamón no se había encontrado aún. Que estaba allí desafiando todos los esfuerzos para dar con su paradero. Por lo tanto Carter se dedicó a esta tumba especialmente. El Descubrimiento de la Tumba Y por fin, el 26 Noviembre de 1922 sus esfuerzos de varios años dieron el resultado apetecido. La entrada a la tumba fue descubierta. Dieciséis escalones que conducían hacia las profundidades (esto dio pié a la teoría de que Tutankamón solo tenía 19 años al morir.) Tras bajar los escalones Carter se encontró en una antecámara. Tras de él se encontraba Lord Carnavon, arqueólogo aficionado y el hombre que había suministrado el dinero para la tediosa y costosa operación de rescate, Carter se inclinó ante la puerta de granito. Una puerta maciza grabada con todo tipo de signos jeroglíficos. Bajo la puerta había una especie de rajadura por la cual podía verse hacia adentro. Carter se inclinó con su linterna y la enfocó hacia la Tumba Real. Por varios minutos permaneció inmóvil viendo lo que acabamos de describir. Los tesoros incontables que brillaban en la oscuridad y que adquirían dimensiones propias al ser violados por la luz eléctrica… casi 3500 años después de su desaparición. -Bueno… ¿ves algo? -exclamó Lord Carnavon en el colmo del nerviosismo. Carter movió la cabeza afirmativamente. -Veo cosas maravillosas… -susurró emocionado. Los tesoros que yacían en aquella tumba, como diría Carter más adelante “estaban fuera del ámbito terrestre, sencillamente no tenían precio para ser evaluados.” No andaba lejos de la verdad. Piedras preciosas en montones. Muebles de oro sólido, vasos de exquisita configuración, mantos reales conservados en perfecto estado, y finalmente un trono real de oro que por sí solo valía el rescate de un Emperador. Todo esto sin contar infinidad de pequeños objetos, cada uno de los cuales hubiese hecho las delicias de cualquier museo en el mundo a un precio de millones. Todo junto, lo contenido en las cuatro cámaras encontradas fue descrito por el arqueólogo americano James Breadstad como “Los inmensos e incalculables tesoros de un niño que dominó el mundo mucho antes de que se conociera Creta, antes de que Grecia fuera concebida o Roma creada… y cuando aún más de la mitad de la historia de la civilización estaba por escribirse”. Lord Carnavon a la izquierda a la derecha Howard Carter el descubridor de la tumba. Y sin embargo, el momento más emocionante y remunerador tendría que venir dos años después, el 3 de debrero de 1924, cuando Carter y su cuadrilla finalmente abrieron la puerta en la última cámara, la dedicada a tumba del Faraón especialmente. Un grito de admiración escapó de la garganta en los pocos presentes. Estaban ante un masivo ataúd de granito de más de nueve pies de largo. Dentro del ataúd había otros tres más pequeños que a su vez se fijaban uno en el otro con pasmosa precisión. Los dos exteriores hechos de madera con incrustaciones de oro y piedras preciosas en la parte interna. Y el tercero y último conteniendo los restos del faraón adolescente hecho de oro sólido. Allí estaba el cuerpo momificado del faraón Tutankamón. Su rostro cubierto con una máscara que semejaba sus facciones aniñadas y también de sólido oro. Carter y sus obreros no constituían los primeros violadores de la tumba. A las claras se veía que, ladrones del Valle de los Reyes habían penetrado en ella. Aún cuando ninguno de ellos se atrevió a tocar el ataúd real. Los sellos en las puertas habían sido rotos y arreglados nuevamente por los guardianes. Tutankamón fue violado en su descanso eterno por Carter. Estos históricos y maravillosos descubrimientos atrajeron la atención internacional en el acto. Cientos y miles de turistas llegaron al Valle de los Reyes desde todos los ámbitos del mundo. Caminaban por el polvo del desierto excavando, pateando y apartando cuanta piedra había en su camino con la esperanza de encontrar algún objeto precioso perdido. Esto hacía que Carter tuviera que mantener continua vigilancia 24 horas al día sobre su descubrimiento. Pero aún más que los tesoros había algo que atraía la morbosidad de la multitud. Se corría entre los egipcios una leyenda. Se decía que todo aquel que violara la tumba del faraón Tutankamón encontraría muerte por su profanación. Una maldición ancestral, mística y horrenda que escapaba desde las gélidas paredes de la tumba subterránea y que detenía a todo aquel que se acercara a ella con la excepción de Carter y su equipo. La Maldición cobra Forma Sintiéndose muy solitario y cansado, Carter había instalado en la tumba – donde trabajó diariamente durante 16 años – una jaulita con un canario, cuyo canto ponía algo de alegría en el sombrío ambiente. Una tarde notó que el canto se interrumpía bruscamente y, al levantar la vista, vio una cobra (la serpiente guardiana de los faraones y encarnación de la diosa Edjo) devorando a su infortunada mascota… La maldición comenzó a confirmarse. Lo que comenzó como un simple cuchicheo terminó por convertirse en trágica realidad, en apariencia. La muerte de Lord Carnavon fue el gatillo que disparó la imaginación del mundo entero. Murió el 5 de Abril de1923, apenas diez meses después de haber penetrado en la Cámara Real. George Edward Molyneus Herbert, más conocido como el quinto conde de Carcarvon había tomado la egiptología y la arqueología con la misma pasión que otros millonarios y miembros de la nobleza toman los deportes o la sociedad. Mientras que se encontraba en los días del sensacional descubrimiento fue picado por un mosquito en la mejilla izquierda. No le prestó la menor atención a la picada de mosquito, un incidente que ocurría día a día y a millares de turistas y locales. Una semana después, mientras que se afeitaba se cortó encima de la picada anterior. De repente, un par de días más tarde comenzó a sentirse mal de salud. Y se agravó tanto que tuvo que ser trasladado al Cairo con urgencia. El 17 de marzo se conoció que una grave infección le había atacado la garganta, el oído interno y el pulmón derecho. Los doctores en El Cairo le dieron diversas inyecciones de suero que, aparentemente detuvieron el curso de la enfermedad. Sin embargo el 27 de marzo un ataque fulminante de neumonía se extendió por ambos pulmones. Mascara funeraria de Tutankamón. Tras sufrir una terrible agonía plagada de dolores horrendos y deformaciones física, incluida la caída de todos los dientes, para el 4 de abril estaba muerto. Un continuado ataque de tos hizo que su corazón fallara a las dos de la madrugada. En ese mismo instante, Suan, su perra fox-terrier, comenzó a aullar en Inglaterra muriendo en brazos del mayordomo. La familia Carnavon, reunida en el hotel Continental Savoy en El cairo recibió la noticia por la enfermera que lo había cuidado. Nada más terminar la frase todo quedó a oscuras; un fallo en el suministro de energía dejó sin luz a toda la capital egipcia. Inmediatamente y posterior a su muerte los rumores sobre la “maldición” se hicieron voces públicas que los periódicos y medios informativos tomaron de su buena cuenta. ¿Por qué? Se preguntaban ¿Un hombre con apenas 57 años, saludable y sin enfermedades anteriores había de sucumbir ante la picada de un mosquito? A estas alturas surge un egiptólogo que afirmaba haber “descifrado la inscripción que había sobre la entrada en la tumba” Según el Egiptólogo esta inscripción decía: “La muerte vendrá con alas ligeras sobre todo aquel que se atreva a violar esta tumba” Lo cierto es que la famosa inscripción jamás pudo ser encontrada nuevamente ya que los trabajadores de Carter destruyeron la pared que la tenía escrita. Una cobra acabó con la vida del canario que acompañaba a Carter Los faraones tenían una especie de miedo masivo y patológico a la violación de sus tumbas. La muerte en el Egipto antiguo no era símbolo de miedo o terror. Morir era liberarse y emprender el viaje al País del Infinito. Sin embargo, para que este viaje estuviera garantizado era necesario preparar a los cadáveres mediante la momificación y después ocultarlos para siempre mediante tumbas inviolables. El fracaso de estas medidas hacía que el alma del egipcio vagara eternamente sin encontrar reposo. Aquellos ricos que se podían permitir el lujo de cámaras secretas y subterráneas se tomaban gran parte de su fortuna para garantizar la inviolabilidad de su muerte. Por ejemplo, se hacían innumerables pasadizos secundarios que no conducían a ninguna parte y que despistaban a los violadores. En el caso de los faraones, las precauciones alcanzaban características casi sobrehumanas. Lord Carnavon tenía un medio hermano, Audrey Herbert, que lleno de entusiasmo por el descubrimiento de su pariente y Carter se trasladó a Egipto a fin de estar presente cuando encontraran la Cripta Final. A su regreso a Londres, sin causa prevista o lógica cayó muerto en el piso de su dormitorio mientras se preparaba para tomar un baño. Carter eliminaba lo sucedido con comentarios tales como “se trata de teorías sin sentido… tonterías” Pero sus allegados decían que estaba sumamente alterado por estas muertes. Especialmente cuando su más cercano ayudante Arthur Mace siguió la misma suerte de los Carnavon. Mace fue el hombre que, con una barra de hierro rompió los últimos pedazos del sello que separaba al mundo exterior de la Cámara Real. Poco después moría de forma fulminante en el hotel que ocupaba Lord Carnavón en el Cairo. Los médicos se encontraron imposibilitados de dar una explicación científica a su repentina muerte. Pero aquí no se detenía la aparente maldición. Sir Douglas Reíd, el radilogista que había trabajado bajo las órdenes de Carter sacando radiografías de la momia en la tumba seguía el mismo camino. Repentinamente enfermó de cansancio y agotamiento, tuvo que regresar a Suiza, su país natal. Allí fallecía dos meses después sin causa conocida. Seguían las muertes violentas. La secretaria de Carter, Bethel, moría de un ataque al corazón. Cuando su padre se enteró de la noticia (también había estado en la Tumba) falleció al lanzarse de un séptimo piso. Un profesor canadiense, amigo de Carter recorrió la tumba pocos después del hallazgo, sólo para regresar al hotel en el Cairo y morir víctima de un ataque cerebral. El pánico corría como las olas de viento polvoroso en el desierto. De innumerables fuentes llegaban noticias de que los trabajadores que participaran en la excavación también morían por igual¿Sería cierto todo aquello? Pero aún faltaba lo principal, lo horrendo. La momia de Tutankamón fue lleva da a la Universidad del Cairo en Noviembre 11 de 1925. Se trataba de hacerle la autopsia bajo el escalpelo profesional del doctor Douglas Derry, una autoridad en la materia. Derry, en un silencio de muerte tomó el escalpelo y realizó una incisión directa en los vendajes exteriores de la momia. Los vendajes cayeron a ambos lados mostrando 143 pequeñísimos bolsillos. Cada uno de ellos guardando una piedra preciosa. Alrededor de su cuello estaba el “collar de la protección” según la religión egipcia y confeccionado en hierro. Los brazos estaban cubiertos con magníficos brazaletes. Siete en el derecho y seis en el izquierdo. Cada dedo de sus manos tenía un anillo de oro macizo. El abdomen estaba cubierto con capas de misteriosos objetos también de oro macizo. Todos ellos en forma de T. La cabeza estaba cubierta con una magnífica diadema de oro y separándola del afeitado cráneo (según la moda egipcia) había una malla de finísimo oro batido. Por fin todos los adminículos y ornamentos fueron separados. Los presentes dieron un suspiro de asombro. Las facciones del Faraón Niño aparecían serenas. Casi vivas. Perfectamente conservadas. En la mejilla izquierda, casi bajo el lóbulo de la oreja tenía una depresión en el hueso. Se especuló que quizás de aquello había muerto el faraón. Una fractura en el hueso y un derrame cerebral. Sin embargo jamás se encontraron pruebas para garantizar esta teoría como válida. La voz del pueblo se entera de todo. De algún lugar surgió el rumor de que “el Faraón tenía una marca en el mismo lugar en que Lord Carnavón fue picado por el mosquito” Y esto era cierto. De allí en adelante se esperó la muerte de los asistentes a la autopsia de un momento al otro. La prensa se cebaba en ellos. Las personas en la calle los consideraban como “muertos en vida.” Incluso científicos amigos se alejaban de sus alrededores. Lo cierto es que uno de ellos, que ayudó al doctor Derry en la autopsia murió poco después de un ataque al corazón. Sin embargo, el principal ejecutor de la autopsia, el mismo Derry sobrevivió hasta pasados los ochenta años. La teoría de la maldición tenía sus pros y sus contras. El mismo Carter sobrevivió su descubrimiento hasta los 67 años y murió de aparentes causas naturales. Sin embargo había algo que llamaba la atención. Los dos asistentes principales. Los dos “secundarios” en los momentos cruciales de la profanación habían muerto. Uno de ellos el Lord Carnavon. El otro fue el radiologista Carlyle ayudante del doctor Derry ¿Coincidencia? Los que se dedicaron a explotar la leyenda sensacionalista de la “maldición” ampliaron sus explicaciones. Según ellos, Lord Carnavon representaba la fuerza monetaria que había hecho posible las excavaciones. Sobre él debía caer la maldición y no sobre Carter que era un simple egiptólogo pagado por el Gobierno. En el caso de Carlyle se llegó a la conclusión de que, tras de la incisión primaria efectuada por el doctor Derry, el resto de la operación fue realizado por su ayudante. En otras palabras, fue la mano ejecutora. Esta explicación tiene lógica. En este caso la maldición faraónica hubiese alcanzado al instigador y al profanador. Los médicos en la actualidad tienden a explicar la muerte de Lord Carnavon y la de varios miembros de la expedición mediante los últimos descubrimientos. Con toda seguridad (según ellos) Lord Carnavón fue infectado por la picada del mosquito. Esto trajo como consecuencia que, en ausencia de los antibióticos que aún se desconocían, la muerte fue inevitable. Para 1935 la cifra total de muertos relacionados con Tutankamón sumaba veintiuno y varios recopiladores de sucesos la elevaron hasta treinta. Lo cierto, es que hasta para el más escéptico la lista más pequeña resulta impresionante. A esto se debe añadir los sucesos posteriores ocurridos en la década de los años sesenta, consiguiendo que la maldición de Tutankamón volviera a ser titular en los periódicos. Mohammed Ibrahim, en esa época director egipcio de antigüedades, intentó impedir que varias reliquias halladas en la tumba fueran a a París. Había sufrido una serie de pesadillas que anunciaban su muerte si las dejaba salir de Egipto. El gobierno le obligó a aprobar el traslado y ese mismo día murió atropellado. El doctor Ezze-din Taha, de la Universidad de El Cairo, descubrió que varios arqueólogos y personas que trabajaban con restos antiguos solían padecer infecciones en la vías respiratorias debidas a la existencia de diversos hongos. En 1962 expuso que la famosa maldición podría tener origen en estos peligrosos hongos. Al salir de la conferencia tomó su coche. En la larga carretera de El Cairo a Suez chocó frontalmente contra otro coche. La autopsia demostró que su muerte se debió a un fallo cardiaco ocurrido pocos segundos antes del accidente. Durante la década siguiente la maldición continuó. En 1972 el nuevo director del Departamento de Antigüedades egipcio, Gamal ed-Din Mehrez, sucesor de Ibrahim, afirmó a Philipp Vandenberg que no creía en la maldición: “Fíjese en mí, toda la vida he estado trabajando con tumbas y momias. Seguramente soy la mejor prueba de que todo son coincidencias” Gamal murió la noche siguiente a la supervisión del empaquetado de los objetos destinados a la exposición que se iba a celebrar en Londres. Los miembros de la tripulación del avión que efectuó el traslado a la capital británica se vieron también alcanzados por la maldición. El teniente Rick Laurie murió en 1976 de un infarto. Su esposa se volvió loca y contaba a todo el mundo que su marido murió por culpa de la maldición. El ingeniero de vuelo Ken Parkinson sufrió seis infartos y murió en 1978. El oficial Ian Lansdown confesó haberse burlado de la maldición dando una patada al cofre que transportaba la mascara. Se fracturó esa misma pierna al romperse una escalera de hierro y su curación se complicó hasta que pasados seis meses pudo volver a andar. La casa del teniente Jim Webb se incendió mientras pilotaba el avión hacia Londres. Y Brian Rounsfall que se burló junto con Ian de la maldición dedicándose a jugar a las cartas sobre la caja que contenía el sarcófago sufrió dos infartos el año siguiente. La lista continuó de nuevo en los años ochenta destacando la filmación de la película La maldición del rey Tut en donde se usaron objetos pertenecientes a Tutankamón. El protagonista, Ian McShane, cayó con su coche por un acantilado el primer día de grabación rompiéndose la pierna por diez sitios. Parece ser que la maldición lleva años inactiva. Quizás sea auténtica, quizás sólo sean coincidencias sorprendentes, pero ahí está en pié desafiando a cualquier explicación. ¿Es cierta la leyenda del faraón Tutankamón? Sólo la máscara inmutable de su rostro guarda la solución.

29
Sep
09

Scare factory: muebles escalofriantes

sacare facoti

Terroríficos y escalofriantes muebles decorativos, las piezas parecen sacadas de una galería de terror y están realizadas con gran realismo, por desgracia el precio de cada pieza también os pondrá los pelos de punta…

Scare

 

Factory

28
Sep
09

Los Túneles Del Tiempo

Qué eran los inquietantes ruidos que escucharon dos inglesas en Puys en 1951? ¿Serían, como creyeron ellas, un «replay» de la desastrosa incursión sobre Dieppe durante la segunda guerra mundial?

Los críticos del presunto lapsus temporal experimentado por las señoritas Moberley y Jourdain han supuesto que, de hecho, éste era el kiosco que describían. Pero cuando volvió a Versalles en 1902, la señorita Jourdain descartó esta teoría. Observó el Belvedere, pero insistió en que no se trataba del mismo kiosco.
El Belvedere, uno de los edificios ornamentales de los terrenos del Pequeño Trianón, en Versalles, construido en tiempo de María Antonieta.

A principio del siglo XX, dos damas inglesas, las señoritas Jourdain y Moberley, se vieron envueltas en una «aventura» en el Pequeño Trianón, en Versalles, donde creyeron sufrir una prolongada alucinación sobre la vida en el palacete en la época de su apogeo. Fue un caso poco corriente y, sin embargo, exactamente medio siglo después, otra pareja de inglesas, a las que llamaremos Dorothy Norton y Agnes Norton para guardar su anonimato, experimentaron una alucinación similar.

Ellas también estaban de vacaciones en Francia, en Puys, un pueblecito cercano a Dieppe. A las 5 y 20 de la madrugada del 5 de agosto de 1951, Agnes se despertó y preguntó a Dorothy: «¿Oyes ese ruido?» Dorothy lo oía; de hecho lo había estado escuchando desde hacía «unos veinte minutos», según el relato que escribió después. Las dos mujeres se quedaron despiertas y escucharon los extraordinarios ruidos que parecían provenir de la playa. Dorothy los describió después como «un rugido que disminuía y aumentaba». Finalmente, encendieron la luz y salieron al balcón, pero no pudieron ver la costa ni descubrir la fuente de los sonidos.

Los ruidos eran cada vez más fuertes. Las dos mujeres pudieron distinguir diferentes tipos. Dorothy identificó «gritos, cañonazos y bombarderos en picado», además de un bombardeo ocasional; según Agnes, los sonidos eran una mezcla de «cañonazos, granadas, bombarderos en picado, lanchas de desembarco y gritos humanos». Agnes declaró también que «todos los sonidos parecían llegar desde muy lejos, como en una transmisión por radio desde Estados Unidos, por ejemplo, en inconfundibles ondas de sonido».

Mientras escuchaban los ruidos, las dos mujeres llegaron gradualmente a la conclusión de que el origen de éstos debía ser paranormal. Para Dorothy las experiencias psíquicas no eran nuevas; había tenido varias anteriormente, aunque sólo una había sido sólo auditiva, como ésta. Había ocurrido cinco días antes. Dorothy había despertado a causa de un ruido similar, pero más débil. «Al final -dijo- me pareció oír hombres cantando.» Los sonidos se acallaron cuando cantó el gallo, y se volvió a dormir. Pero Agnes no había oído nada, y no despertó.

Casi 50 años justos después de los hechos de Versalles, Agnes y Dorothy Norton dijeron que sus vacaciones en Francia también fueron interrumpidas por el pasado, esta vez por los «inconfundibles» ruidos de la incursión aliada. Como su experiencia fue exclusivamente auditiva, se propusieron varias explicaciones naturales. Pero nadie puede estar seguro de que las Norton no escucharan los ruidos de una batalla que había tenido lugar nueve años antes.

Imágenes de la incursión que las fuerzas aliadas realizaron sobre Dieppe durante la segunda guerra mundial, el 19 de agosto de 1942.

Más tarde, los críticos que no aceptaron la experiencia de las dos mujeres como paranormal llamaron la atención sobre un punto. Dorothy y Agnes tenían a su disposición una guía que contenía un breve relato de la desastrosa incursión sobre Dieppe que habían realizado las fuerzas aliadas el 19 de agosto de 1942. Ambas mujeres admitieron ante los investigadores que conocían la existencia del relato de la guía, pero no lo habían leído antes de aquella noche. Los críticos señalaron que hacía más de una semana que estaban en Puys cuando ocurrió su experiencia; era raro que no hubiesen sentido curiosidad por la incursión, cuyo escenario estaba muy cerca de su hotel.

Mientras estaban en el balcón, a lo largo de tres horas, ambas tomaron nota detallada de los momentos en que escuchaban diferentes tipos de sonidos. Al día siguiente escribieron relatos separados, en los que aparecen pequeñas variantes; por ejemplo: aunque ambas dicen que la primera serie de ruidos cesó a las 4:50, Agnes afirmó que la segunda serie había empezado a las 5:07,. mientras Dorothy dijo que fue a las 5:05. Cada una tenía su propio reloj, pero admitieron que el de Agnes solía ser más exacto, ya que el de Dorothy atrasaba algo.

Existe un hecho que puede explicar pequeñas discrepancias como ésta. Durante la segunda guerra mundial, Agnes había sido miembro del Women’s Royal Naval Service (WRNS). Como resultado de su entrenamiento, pudo haber tenido un mayor conocimiento de las técnicas de observación y registro que su compañera.

Los investigadores G.W. Lambert y K. Gay, de la Society for Psychical Research (SPR), establecieron un cuadro detallado en el que comparaban el relato y las observaciones de las dos mujeres con lo sucedido durante la incursión sobre Dieppe. Los acontecimientos del 19 de agosto de 1942 comenzaron a las 3:47 de la madrugada. La hora cero para el desembarco de carros de combate en Puys y Berneval tendría que haber sido a las 4:50, pero se produjo una demora. La primera ola de barcazas llegó a Puys a las 5:07, y a las 5:12 los destructores habían empezado a bombardear Dieppe. La fuerza principal desembarcó a las 5:20. Los edificios de la costa ya estaban siendo atacados por los Hurricane de la RAF, que llegaron a las 5:15. A las 5:40 terminó el bombardeo. Exactamente 10 minutos después llegaron 48 aviones más de la RAF y se unieron a la batalla.

Estos detalles cronológicos fueron tomados por Lambert y Gay de un relato de la incursión totalmente desconocido por las dos mujeres.

«Un Ruido Indescriptible»

Vista de la costa de Dieppe (en la región de Normandía), puerto que constituyó el principal blanco del ataque aliado del 19 de agosto de 1942, tal como aparece en la actualidad.

En septiembre de 1968, el señor R. A. Eades informó a la SPR de unas vacaciones que había pasado en Francia con su familia, a fines de agosto de 1951. En el curso de estas vacaciones, una noche que se hallaban acampados al este de Dieppe fueron despertados por un «ruido indescriptible, que continuó durante varias horas». La familia Eades discutió lo que oía y comparó el ruido con «un zoológico enloquecido», «una feria», «el recreo de una escuela amplificado y distante». Sin embargo, estaban convencidos de que no se trataba de ninguna de estas cosas, y al día siguiente se enteraron en la ciudad de que una draga había estado trabajando en la bahía. La máquina seguía allí, ahora inactiva.

Después de una prolongada correspondencia acerca del caso, éste fue reexaminado por un investigador independiente en 1969. Revisó todos los detalles con cuidado; puso en duda algunos de los principales puntos del relato, y puso de relieve otros, como por ejemplo la coincidencia con el aniversario del salto temporal de Versalles. Todo ello evidenció que la historia de la incursión a Dieppe, tal como la contaron Agnes y Dorothy, contiene algunas inexactitudes. Pero lo mismo sucedió con la versión Moberley-Jourdain de Versalles.

Las experiencias paranormales extendidas casi nunca coinciden totalmente con los hechos conocidos. Esto puede suceder porque mientras está presente un elemento paranormal -o sea, que se recibe información a través de fuentes extrasensoriales- las fuentes sensoriales también están transmitiendo información «normal».

Pero la cuestión sigue en pie: las dos experiencias, la de Moberley y Jourdain y la de las Norton, ¿fueron genuinamente paranormales? Lo cierto es que, a pesar de sus puntos comunes, ambas experiencias tuvieron características diferentes. La de Moberley y Jourdain fue auditiva y visual, mientras la de las Norton fue sólo auditiva. Además, en Versalles las dos mujeres no sólo hablaron a las personas que vieron, sino que recibieron respuestas (del caballero que les indicó la casa, por ejemplo, y del lacayo que se ofreció a enseñarles el camino). Agnes y Dorothy Norton, en cambio, eran simplemente un público; no desempeñaron ningún papel activo en el drama invisible que se representaba más allá de su balcón.

Moberley y Jourdain no parecían tener una idea clara de lo que encontrarían en el Pequeño Trianón. Poseían un conocimiento general de la historia de Francia en el siglo XVIII y de la vida de María Antonieta en Versalles, pero su visita al castillo de la reina fue sugerida principalmente por la posibilidad de dar un agradable paseo por los jardines en una tarde tibia.

En cuanto se acercaron al Pequeño Trianón, la excursión perdió todo el encanto. Las dos mujeres se sintieron deprimidas y desorientadas. Tuvieron dificultades para encontrar el camino por los bosques y los senderos. Lo extraño de la gente que encontraron -el hombre del kiosco, los corredores invisibles, el caballero, el lacayo, la dama con el fichú- las inquietaron. Su relato de los acontecimientos de esa tarde, aunque fue escrito tres meses después, respiraba todavía esa inquietud. Si hubieran tenido la intención de engañar, de inventar una historia plausible o de perpetrar un fraude deliberado, seguramente hubiesen cuidado más los detalles de su relato.

En cuanto a la experiencia de Agnes y Dorothy Norton en Puys: ellas poseían también un conocimiento meramente general de la historia de la zona. Sin embargo, estuvieron tres horas en su balcón escuchando los ruidos de una batalla invisible que se desarrollaba en la playa de Dieppe, cuyos detalles coincidían en general con otros relatos de la famosa incursión de 1942. Su experiencia no es única: otros observadores se han encontrado con representaciones de batallas de otros tiempos.

Un Tema Delicado

Se conocen varios casos de personas que se han encontrado súbitamente en medio de las imágenes o de los sonidos de una batalla, igual que les sucedió a las Norton con el desembarco de Dieppe.

Los críticos dieron mucha importancia a las discrepancias entre las declaraciones de Agnes y Dorothy. Pese a eso, hay que subrayar dos detalles en defensa de estos relatos. Primero: Dorothy, y no Agnes, era una dotada reconocida. Agnes puede haber actuado como médium, y puede haber respondido con más lentitud al estímulo de los sonidos. Segundo, no hay dos personas que vivan de la misma manera un hecho idéntico, particularmente cuando se trata de calcular tiempos. Los relatos de dos testigos de un mismo acontecimiento raramente coinciden.

No obstante, existen objeciones más serias a la afirmación que hicieron las Norton de que su experiencia fue paranormal. Los críticos han sugerido varias explicaciones naturales para los ruidos que oyeron. La draga que trabajaba en la bahía, por ejemplo: el ruido de una draga es inconfundible; es un sonido regular y fluctuante, a mitad de camino entre un gruñido y un zumbido. Pero no es un «rugido», como dijo Dorothy, y ninguna draga podría reproducir los ruidos de una batalla. El ruido de un bombardeo en picado no se olvida cuando se ha oído una vez. Pero, ¿lanchas de desembarco? ¿Qué ruido pueden producir que sea identificable a distancia? Este detalle pareció poco plausible a los críticos, pero es posible que aquel ruido resultara familiar a Agnes, a causa de su trabajo como WRNS durante la guerra. El ruido de aviones: ¿habrá sido simplemente el de los vuelos regulares que pasaban sobre Puys?

Pero algunas cuestiones quedan sin respuesta. Las Norton dijeron que mientras escuchaban los ruidos de la batalla en la playa, tenían conciencia de que se trataba de una experiencia paranormal. Esto es muy raro. Uno de los rasgos más característicos de las experiencias psíquicas es que quienes las experimentan Pocas veces las reconocen como tales hasta después. Los sujetos suelen sentir asombro e incomodidad mientras ocurre, pero eso se explica porque están recibiendo información simultánea de dos orígenes distintos: los sentidos, confinados en el tiempo cronológico, y una fuente paranormal, que no experimenta esas restricciones. Además, el comienzo de una experiencia psíquica con frecuencia aparece asociado con la emisión de ondas alfa, el «punto muerto» del cerebro, cuando el sujeto no se está concentrando en nada de particular. El acto de concentrarse en una experiencia paranormal generalmente hace que las ondas alfa sean reemplazadas por otras, que sacan al sujeto del estado en que puede experimentar fenómenos psíquicos. Si Agnes y Dorothy Norton notaron que lo que escuchaban tenía una fuente paranormal, es raro que no hayan «emergido» inmediatamente de la experiencia.

La experiencia de las señoritas Moberley y Jourdain en Versalles sí parece tener todos los rasgos de un error del tiempo retrocognitivo. El paisaje traspuesto, la presencia de gente de otra época, los intercambios entre las dos mujeres del siglo XX y la gente que encontraron mientras recorrían bosques y senderos, todo sugiere que el tiempo se había dislocado.

El caso de Dieppe es menos claro. Lo que suscita mayores dudas son, curiosamente, los detalles adicionales proporcionados por Agnes, pese a que la psíquica era Dorothy.

¿Será posible alguna vez probar sin ningún género de duda que una experiencia en la que se revive el pasado es paranormal? Parece que no, porque aún cuando varios testigos confirman un relato detallado de la experiencia, nunca falta quien aduce alucinación o telepatía.




 

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