ARTICULO: El hospital del Tórax de Terrassa

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Fenómenos paranormales, ritos satánicos, suicidios, restos humanos,
actores y directores de cine como testigos privilegiados. El misterio y
la leyenda dejan huella en la mayoría de ciudades y pueblos de todo el
mundo, raro es el lugar donde no hay una casa supuestamente maldita o
un lugar concreto donde la leyenda está presente. En Terrassa tenemos
uno de esos lugares, concretamente en las a fueras de la ciudad, en la
carretera que va hacia el termino municipal de Matadepera, municipio
que colinda con Terrassa.

En la mayoría de casos es simplemente eso, leyenda,
pero hay otros lugares dignos de investigar, ya que aparentemente
ocurren fenómenos insólitos de lo más extraño.En los alrededores del
hospital tenemos varios lugares abiertos donde aún es posible la
entrada, además de una iglesia que se encuentra en ruinas y los
jardines del propio hospital, lugar que te pone los pelos de punta y
donde hubo numerosos suicidios años atrás cuando el hospital se
encontraba en pleno funcionamiento.

Datos del Hospital

Los internos que habían en el antiguo hospital del
Tórax de Terrassa provenían de las distintas comunidades autónomas, ya
que el hospital pertenecía al Ministerio de sanidad.

La lejanía parecía influir en el estado anímico de la
mayoría de pacientes que se sentían abandonados por sus familiares ya
que la distancia en ocasiones era mucha y la mayoría de ellos no podía
dejar su trabajo ni su vida cotidiana para estar al lado de sus
familiares enfermos, lo que para muchos internos suponía un estado
anímico depresivo que añadido a su estado físico de salud que en
ocasiones era terminal, les iniciativa al suicidio.Eran demasiado
habituales los suicidios en el hospital, superando con creces las
estadísticas de cualquier otro centro sanitario de la época.

Los internos se lanzaban al vacío desde las ventanas
de las últimas plantas, cayendo en el jardín trasero del hospital, el
cual habían apodado “la jungla” debido a los gritos que se solían
escuchar de la gente que se suicidaba y los de aquellos internos que
gritaban frases como “ya ha caído otro” u “otro que se a tirado”

Actualmente el hospital se encuentra en su mayor
parte cerrado, a la espera de las obras que en breve comenzarán, solo
está activo una parte donde la productora Filmax hace los rodajes de
algunas películas y otra ala, donde se encuentra la residencia para
disminuidos psíquicos profundos “La Pineda” que pertenece a la
Generalitat de Cataluña y tiene capacidad para 62 plazas resindenciales.

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En la actualidad

Actualmente los rumores sobre sucesos extraños en el
interior del hospital y en sus alrededores son bastante comunes por
parte de aquellas personas que acuden a este antiguo hospital, bien sea
por asuntos de trabajo o por simple curiosidad, ya que la leyenda
forjada sobre el lugar es cada día más conocida fuera de
Cataluña.Algunas de las personas que aseguran haber experimentado
situaciones extrañas dentro del hospital son actores y gente
relacionada con el mundo del cine.

También algunos empleados aseguran escuchar voces y
ruidos que parecen provenir de la parte abandonada del antiguo hospital
y como no, aquellas personas que se acercan hasta sus muros para
realizar pruebas de tipo psicofónicas o simplemente curiosear en el
lugar.

Interior del hospital

Los fenómenos extraños que más cabida tienen dentro
del hospital según los testigos son, los ruidos extraños, una sensación
extraña en el ambiente, el cambio brusco de temperatura, el mal
funcionamiento de los aparatos de grabación y las cámaras fotográficas,
la aparición de sombras, etc..

En el antiguo hospital se han rodado escenas de
varias películas entre ellas ‘The Machinist’ , “Fragiles”, “Ouija” o
“Los sin nombres”

Brad Anderson, director de la película “The
Machinist”, la cual se rodó íntegramente en el hospital del Tórax,
asegura que es un lugar espeluznante.La verdad es que Anderson conoce
bien el lugar, ya que su anterior película “Sesión 9″ también fue
rodada en el antiguo hospital.

En la película “Los sin nombre” la filmación de la
autopsia de la niña desaparecida se realizó en el antiguo Hospital del
Tórax de Terrassa, en donde según cuentan algunos del equipo técnico,
ocurrieron fenómenos paranormales: ruidos extraños, cambios bruscos de
temperatura, etc. Según el director Jaume Balangueró, “los actores iban
al baño de dos en dos por que tenían miedo”.

Para el filme “Fragiles” Balagueró se inspiró en una
“historia mínima” que le contaron “que me hizo fabular y llenar la
cabeza de imágenes”, así como en su visita anterior al Hospital del
Tórax de Terrassa, cerrado hace varios años.

Algunos empleados del centro de disminuidos psíquicos
que está en la parte habilitada del hospital aseguran haber vivido
situaciones extrañas, como que el ascensor venga a la planta donde
están ellos sin que nadie los haya llamado o presenciar como aparece
humo y neblinas de la nada dentro de algunas habitaciones.También son
muchas las personas que han sufrido fenómenos extraños dentro del
hospital y que el lugar nada tiene que ver con su trabajo, simplemente
han entrado por curiosidad o para realizar grabaciones y fotografías.

Según cuentan estas personas dentro han vivido
situaciones de autentica extrañeza como realizar grabaciones de vídeo y
que luego las cintas aparezcan vírgenes, realizar fotografías y que la
mayoría luego no salgan o incluso llegar a sufrir anomalías con los
teléfonos móviles.

Pero sin duda el fenómeno más común en este hospital
es el relacionado con las anomalías en los aparatos y la sensación
extraña de sentirte acompañado, como si en el lugar hubiese mucha
actividad, aunque también cuentan los testigos otro tipos de
experiencias donde las sombras, visiones y fenómenos paranormales están
presente. Sin duda una de las personas que más veces a entrado en ese
hospital es Guti, el cual a sufrido numerosos altercados con sus
compañeros, lo que a provocado que en alguna ocasión hayan tenido que
salir corriendo del lugar.

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Exterior de hospital

En los alrededores del hospital del Tórax tenemos
lugares cargados de misterio, como la Iglesia abandonada, lugar donde
los grupos de corte satánico organizan rituales y donde las cámaras
fotográficas y aparatos de grabación en ocasiones parecen
descontrolarse y funcionar solo en determinados lugares.

También tenemos la casa del palomar, donde los
cambios bruscos de temperatura son bastante habituales y en alguna
ocasión se han descargado baterías y pilas que los curiosos llevaban de
recambio para sus aparatos.

La segunda casa es un lugar curioso, aunque quizás es
el lugar que menos sucesos extraños contempla a sus espaldas, quizás
por que casi siempre suele estar cerrada.

El último lugar de los alrededores del hospital a
destacar es sin duda los jardines de la parte trasera “la jungla” lugar
donde caía la gente que se lanzaba al vacío atentando contra su propia
vida y desde donde se oye según algunos testigos voces, gritos y
lamentos.

 

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ARTICULO: investigacion fantasma..?

Los investigadores emplean tres técnicas básicas para investigar un encantamiento: descripción, experimentación y detección. La descripción toma los relatos de los testigos.

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La experimentación involucra el llevar a un psíquico al sitio para corroborar los relatos del testigo o proveer nueva información. Las lecturas psíquicas son inciertas, puesto que la telepatía y la PES no pueden ser descontadas y a veces la información dada no puede verificarse históricamente.

La detección involucra la observación o el registro del fenómeno. El investigador psíquico Harry Price fue uno de los primeros en usar tecnología moderna en las investigaciones de fantasmas.

Esta fotografía de 1956, fue obtenida en la iglesia de Eastry, cerca del pueblo de Sándwich, en Inglaterra. El señor Botman, quién la tomó, afirmó que al tomarla, solo se encontraba una mujer y la empleada de la limpieza. Sin embargo, al revelar la película apareció claramente, la fantasmagórica figura del clérigo perfectamente visible en la fila de bancos. Al día de hoy es una de la fotografías de la que no se puede dudar de su autenticidad.

Su caso más aclamado fue el de Borley Rectory, el cual investigó entre los años 1929 y 1938. Price armó un “equipo para cazar fantasmas’ que incluía zapatos de fieltro, cintas métricas de acero, un termómetro, una cámara fija, una cámara de cine a control remoto, un equipo de huellas digitales, un telescopio y un teléfono portátil. Price creyó que estaba ante un caso de poltergeist, pero las averiguaciones fueron controversiales y las alegaciones de fraude fueron presentadas después de su muerte en 1948. El caso permanece sin resolver.

Las investigaciones más recientes incluyen testigos y psíquicos que marcan sobre un plano de la casa o edificio los sitios donde ellos creen que el encantamiento ha ocurrido. Se toman fotos con películas regulares e infrarrojas para tratar de captar imágenes de fantasmas y se usan grabadoras para captar ruidos y murmullos. Varios aparatos electrónicos, tales como sensores de calor y contadores Geiger, pueden usarse para medir los cambios en la atmósfera. Estos métodos son muy imprecisos y la interpretación de los resultados es a menudo subjetiva. Los críticos dicen que la investigación de fantasmas es imprecisa y no una ciencia verídica porque depende demasiado de los testimonios de testigos.

Casas y lugares embrujados

Se supone que la Casa de los Fantasmas de Disneyland Resort París está habitada por 999 (hologramas). El baile espectral de la novia y sus invitados es el punto culminante de un recorrido en el que hay quien asegura haber asistido a sucesos de lo más extraño, como la presencia de uno más -el Espectro Número 1.000- no invitado precisamente a la fiesta. En la Guía de casas embrujadas del mundo, el italiano Francesco Dimitri, de 25 años, cita este parque temático, junto con otros 20 lugares, en un recorrido donde lo paranormal forma parte de la rutina diaria.

Dimitri cuenta las historias que hay detrás de los edificios embrujados e informa al lector sobre cómo llegar o incluso reservar una visita guiada -pues los fantasmas contribuyen a hacer caja: sus historias son un recurso turístico de primera, y prácticamente todos los sitios citados atraen a muchos visitantes ávidos de curiosidades sobrenaturales-. Desde casos famosos, como las apariciones de presidentes estadounidenses en la Casa Blanca, los tripulantes fantasma del buque Queen Mary -anclado en Long Beach (California)- o el espectro de Ana Bolena en la Torre de Londres, hasta otros menos conocidos, como el del viejo parroquiano que sigue presentándose con regularidad en el restaurante italiano Il Brunello, en Nueva York, pese a llevar varios años muerto. Otro caso es el de la bruja blanca, cuyo fantasma se aparece en la mansión de Rose Hall, en Montego Bay (Jamaica). La tal bruja fue Annie Palmer, una chica francesa que se desposó con el dueño de la casa y la correspondiente plantación azucarera. Craso error. La mujer resultó ser una experta en vudú que no tardó en asesinar a su marido y hacerse con el control de la finca. La leyenda dice que mató a otros dos maridos y a un número desconocido de esclavos negros, con los que se encaprichaba durante unos pocos días y luego sacrificaba en sus ritos de vudú.

“Mi objetivo era contar las historias que hay detrás de todos estos lugares fascinantes. No intento hacer creer que los fantasmas existen. Lo importante es aceptar que podrían existir”, explica Dimitri desde su casa de Roma.

Si la historia del Espectro Número 1.000 de Disneyland le ha erizado ligeramente el vello, debe saber que el autor califica el lugar con una nota bastante escueta (dos fantasmitas de un máximo de cinco). Aun así, le resulta interesante “que una casa falsa muy embrujada se haya convertido en una verdadera casa un poquillo embrujada”. Entre los casos que merecen cinco fantasmitas está el de la rectoría de Borley, un pequeño pueblo de Essex (Inglaterra). Probablemente se trate de la casa embrujada más famosa de todos los tiempos debido a la gran cantidad de extraños sucesos que allí ocurrieron. Aunque un misterioso incendio acabó con la mansión en 1939, hoy puede visitarse la iglesia de Borley, que se halla muy cerca de donde estaba la casa y que parece ser el nuevo hogar de los fantasmas locales.

Pero no todas las apariciones son iguales. Dimitri diferencia entre los espectros residuales y los poltergeist. Estos últimos merecen un capítulo aparte en el libro, ya que son aquellos que interactúan con las personas. Cabe decir que el trato no suele ser lo que se dice cordial. Además de hablar (amenazas e insultos), golpean a las personas o les arrojan cualquier cosa (en ocasiones, hasta gatos), tiran de la cadena, cambian objetos de sitio, desordenan la ropa (tienen especial preferencia por la ropa de cama de color blanco) y en general muestran un comportamiento insensato. Dimitri, suponiendo que se trata de los espíritus de personas desagradables y maleducadas, lo resume con bastante claridad: “El que es imbécil de vivo, es imbécil de muerto”.

Uno de los casos poltergeist más insólitos ocurrió a principios del siglo XIX cerca de la ciudad de Adams (Tennessee). Según cuentan, la familia Bell sufrió durante una década la presencia de un poltergeist que les agredía y les castigaba con insufribles ataques de verborrea: cantaba o repetía los sermones del pastor local. Eso sí, siempre expresó su odio hacia el padre de familia, John, al que supuestamente acabó asesinando al hacerle ingerir un extraño líquido negro. Éste es el único caso documentado en el que un ser sobrenatural podría haber sido el responsable de la muerte de un ser humano. Hoy es posible visitar una gruta -la casa fue demolida- ubicada en la finca Bell y en la que, supuesta y esporádicamente, el poltergeist se sigue manifestando. Eso no impide que los propietarios (descendientes de los Bell) organicen fiestas de halloween, previa reserva, u ofrezcan paseos en canoa en el río cercano. Además se puede visitar la reconstrucción de la casa original (con grabaciones de sonidos fantasmales incluidos). Las reservas se pueden hacer en http://www.bellwitchcave com. La web merece aunque sólo sea una visita: no tiene desperdicio

. Desde finales de los noventa, otro caso ha afectado al cementerio de Greyfriars (Edimburgo). Concretamente, al recinto conocido como El Mausoleo Negro, donde los visitantes sufren extraños ataques al entrar: náuseas repentinas, golpes, manos invisibles que les tapan la boca o la sensación de que hay un animal peligroso agazapado en la oscuridad. Lejos de ahuyentar al personal, en la actualidad se organizan visitas guiadas con una gran afluencia de público, y en las que muchas veces sucede algo. Si decide acudir (reservas, en http://www.blackhart.co.uk), tenga cuidado, ya que el poltergeist suele atacar a aquellos que se separan del grupo.

Aunque en el libro no se cita ningún caso español (el autor apenas conoce España), Francesco Dimitri habla de varios casos en su país -“las casas italianas están embrujadas, pero no demasiado”-, como el jardín botánico de Siena; el castillo de la Rotta, cerca de Turín; el de Montebello, en Rimini, o el de Bardi, cerca de Parma.

Dimitri también incluye consejos para ir a cazar fantasmas, una actividad complicada en la que no se debe olvidar ningún detalle por muy mundano que sea. Además de grabadoras, cuadernos para apuntar, cámaras fotográficas, el autor italiano nos recomienda que llevemos… azúcar. ¿La razón? Muy sencilllo. Es mejor que harina para que los espectros dejen marcadas sus huellas porque hace ruido al pisarlo.

También hay consejos sobre los mejores momentos del día para avistar fantasmas. En algunos casos, los espíritus incluso tienen horarios, que, a pesar de no obedecer a lógica alguna, respetan escrupulosamente: la voz fantasmagórica de una niña resuena en la bodega del castillo de Monte bello los años acabados en 0 o en 5, y en el castillo de la Rotta toca procesión de frailes fantasma las noches del 12 al 13 de junio.

Por último, un breve diccionario descubre al lector términos exóticos como Popobabawa, un mito difundido en la isla africana de Zanzíbar. Se trata de una criatura con cuerpo de enano y alas de murciélago que viola a los hombres por las noches, especialmente a los más incrédulos. Ya que la última oleada de ataques data de los años noventa, conviene hacer caso a Dimitri. “Si viajáis a Zanzíbar, estad atentos”.